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Ernesto Pedrosa Silva: “no perdáis nunca de vista que el título que recibís hoy no es más que una certificación que acredita que habéis sido formados y estáis capacitados para seguir aprendiendo durante el resto de vuestras vidas”.

30 10 2014. Categorías: Discursos, Discursos 2014

Discurso de D. Ernesto Pedrosa Silva en el Acto de Graduación de la primera promoción dela Universidadede Vigo del Grado en Comercio que se celebró el pasado día 6 de junio.

 Acto de Graduación do Grao en Comercio

Intervención de D.Ernesto Pedrosa Silva 

Señor alcalde de Vigo; director de la Escuela; coordinador del Grao; madrina de la promoción, Pilar López, a la que felicito expresamente por ser elegida

ALUMNOS…FAMILIARES Y AMIGOS…

 Orgullo, esa es la primera sensación que me produce este acto. También satisfacción. Y luego una mezcla de confianza e ilusión por la llegada de 43 jóvenes bien formados, con conocimientos y con valores, que nos harán un poco mejores a todos. Con ellos hay motivos para el optimismo.

 La formación universitaria es importante. La Universidad es importante. La colaboración de las empresas es importante. Los recursos públicos son importantes. La sociedad es importante. Con esa alianza, esta Escuela entrega hoy a la sociedad a  jóvenes creativos, formados en campos multidisciplinares con alta calidad y rigor; educados como individuos innovadores que disponen de los instrumentos y las perspectivas útiles para el avance de las organizaciones a las que se incorporen. Sin olvidar la formación humanística y la labor de cohesión social que también corresponde a la educación superior, para evitar desigualdades en la vertiginosa sociedad del conocimiento, para dar respuesta a problemas reales,  para crear espacios para la reflexión y la creatividad en una sociedad justa y de progreso, y para la mejor comprensión del complejo mundo que habitamos.

 Así que hoy estamos orgullosos. Porque  los alumnos son uno de los componentes más sensibles y más dinámicos de cualquier Universidad. Vosotros  sois los mejores transmisores de los beneficios que la institución universitaria debe reportar a la sociedad, y el reflejo más fiable del éxito o fracaso del modelo universitario.

 ¿Cuántos de ustedes, padres o alumnos, al terminar la enseñanza secundaria se habrán preguntado si merece la pena proseguir con los estudios o intentar entrar en el mercado laboral? Pues han acertado. Todos los indicadores demuestran que la cualificación profesional está relacionada con el empleo y con las ganancias, además de reducir la tasa de temporalidad y firmar más contratos indefinidos; y demuestran también los estudios que las tasas de paro para los graduados son inferiores a las de los restantes componentes del mercado laboral.  

Y si nos ceñimos a Vigo, según el reciente  estudio dirigido por Luis Espada, el 79% de los titulados en 2008 y 2009 tardó menos de un año en encontrar empleo. Dicho de otro modo, el impacto de la renta en el entorno de las universidades llega a alcanzar valores que triplican lo invertido en ellas; un título proporciona 17 puntos diferenciales de ventaja para encontrar trabajo, antes y más estable, y entre 6 y 7 puntos para un contrato indefinido o para convertirse en directivo de una compañía.

 Y no quiero olvidarme de ustedes  (padres, fundamentalmente, y familia en general), porque ustedes han creado el espacio y la dimensión precisa para que este título adquiera el valor que tiene; todo el valor que durante estos últimos años han deseado que tuviera, y para lo que no repararon en esfuerzos y desvelos. Es legítima su alegría, se la han ganado, y sobre todo pienso en lo tranquilos que se habrán quedado al comprobar que sus hijos lo han conseguido, y que no era el bar su único objetivo -como seguro llegaron a sospechar alguna vez-.

 Si por un momento piensan que uno de cada tres universitarios que estudian en Galicia (o sea, miles) no acabará  su carrera y habrá abandonado antes; si piensan que esta titulación está entre las que más tiran del empleo; si tienen en cuenta que esta Escuela ha dado sobradas muestras de su excelente formación y de su calidad, de que estos ya graduados  son la primera promoción de Comercio…… En fin, que si quieren llenarse de motivos para prolongar que hoy es un día grande en sus vidas, no les faltarán razones. Es justo. Estos estudiantes son buenos.

 ¿Y ellos?,¿en qué estarán pensando un día como hoy?……¿Estarán contentos porque han terminado, o estarán tristes precisamente porque se acabó? Aquí han vivido experiencias intensas, han forjado personalidad y han adquirido la mejor herencia que podrían tener: formación y conocimiento. Pero también lo han pasado bien -no crean ustedes que todo ha sido sacrificio-. Y de las satisfacciones que han tenido, resulta lógico imaginar que alguna tristeza les tiene que producir que esto se acabe. Lo he dicho ya, pero insisto: Me siento orgulloso por verles aquí en estas circunstancias, ..satisfechos, por haber realizado con éxito el trabajo al que han dedicado sus últimos años, …….ilusionados, por las expectativas que se abren en sus vidas….y  seguro que también ansiosos, por descubrir la  suerte profesional que les aguarda.

 Y no me resisto a deciros que

  • “no perdáis nunca de vista que el título que recibís hoy no es más que una certificación que acredita que habéis sido formados y estáis capacitados para seguir aprendiendo durante el resto de vuestras vidas”.
  • Tened en cuenta que los idiomas son importantes, que la movilidad cambiará los hábitos laborales y las corrientes de empleabilidad, que el conocimiento no se detiene y que el mundo es cada vez más un cúmulo de avances veloces a los que conviene no darle nunca la espalda. Tan es así que más que de la sociedad de la información o del conocimiento, se habla de la sociedad del aprendizaje: la habilidad más competitiva del futuro y la que más valoran las empresas.

 Para la sociedad en la que vivimos, para el entorno en el que desarrollamos nuestra actividad, actos como este debieran ser celebrados, aplaudidos y estimulados; porque hacen posible que desaparezcan los  discursos de sospecha y desconfianza entre la Sociedad y la Universidad; porque aquí se está certificando la formación de ciudadanos razonables, críticos y preparados que han de constituir un soporte fundamental  en el desarrollo, en la mejora y en la calidad del futuro que nos espera a todos. Porque es necesario que la mejora de las prestaciones universitarias y las esperanzas de los ciudadanos caminen juntas, y que la calidad y la rentabilidad de los recursos empleados en la enseñanza superior alcancen niveles óptimos, igual que aspiramos a que la sociedad confíe e invierta en su universidad. 

Y universidades buenas habrá muchas entre las 17 mil que debe haber hoy en el mundo, pero nosotros ya la tenemos, esta, con la que re-anudamos hoy nuestro futuro: la que nos hará mejores. Yo afirmo  abiertamente que tenemos una buena universidad, y esta Escuela es un magnífico ejemplo.

 Confío en que el recuerdo de esta Universidad se vaya agrandando en vosotros con el tiempo. Bien se que esta Escuela tiene entre sus egresados una de las tasas de fidelidad más altas en el ámbito académico. Y confío en que sereis generosos con la sociedad de la que formais parte, a la que seguro ayudareis a mejorar. Os esperábamos,  porque pasais a ser especialmente importantes en el desarrollo del proyecto colectivo que nos es común. Y porque con vosotros la Universidad entra en el corazón de la sociedad. También eso avala la grandeza de este acto.

  Enhorabuena al alma mater y guía de la Escuela y entusiasta promotor de la titulación, Patricio Sánchez, y al coordinador del Grado, Ricardo Luaces. Muchas gracias a todos, y mucha suerte a los graduados.