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Ernesto Pedrosa Silva: “es necesario que las universidades den respuestas y que la sociedad confíe en ellas porque la universidad debe reforzar la responsabilidad social en las actuales circunstancias”

30 10 2014. Categorías: Discursos, Discursos 2014

Discurso de D. Ernesto Pedro Silva no acto de inauguración do  I Congreso Internacional SOS-VICS «Construír puentes de comunicación en el ámbito de la violencia de género» que se celebrou os pasados 25 e 26 de setembro na Facultade de Filoloxía e Tradución do Campus de Vigo.

I CONGRESO INTERNACIONAL SOS-VICS


Intervención de D.Ernesto Pedrosa Silva

Estimado alcalde de Vigo; estimado Rector magnífico, estimada decana de esta Facultad; estimada coordinadora de esta extraordinaria iniciativa;  apreciados y relevantes miembros del Comité científico y organizador del Congreso……….

Buenos días  a todos

Siempre me ha resultado enriquecedor asistir a encuentros como este; pero ahora –por mi condición de presidente del Consello Social de la Universidad- me resulta doblemente gratificante.

De una parte porque estoy convencido de que hay que facilitar y estimular el acercamiento de los ciudadanos al conocimiento. Pero también porque entiendo que la universidad hace bien cuando interviene en los procesos educativos abiertos fuera de las aulas y de las edades estudiantiles. Y tiene una responsabilidad especial con su entorno, con nuevas metodologías docentes, con las nuevas competencias y las nuevas demandas y con forjar y anudar lazos para la convivencia, para el entendimiento y para la comprensión del mundo que habitamos. En iniciativas como esta  es posible debatir, descubrir, compartir, mejorar, comunicar, avanzar, edificar conductas, fortalecer la cohesión social, la igualdad de oportunidades y la calidad de vida.

Si ya de por sí la comunicación es un instrumento imprescindible de cultura, el proyecto SOS-VICS que nos reúne aquí es un deber urgente, porque si hay algo peor que no entenderse, eso es estar incapacitado para defenderse.  Es un orgullo que la Universidad de Vigo, a través de la Facultad de Filología y Traducción, coordine este proyecto piloto orientado a formar traductores-intérpretes de las víctimas extranjeras de violencia de género, para que dispongan de las mínimas garantías precisas que eviten la vulneración y desprotección de sus derechos en los procesos penales, tantas veces pervertidos por una comunicación incorrecta, inexacta o rutinaria.

 Actos como este están sustentados en la indudable autoridad del mundo universitario a la hora de educar –en el sentido amplio-  y formar, en los que se construye conocimiento nuevo y experiencias que no se pueden estudiar en las aulas. Actos en los que todos los ciudadanos somos alumnos porque se complementa la formación de nuevos profesionales y se abren nuevas vías de empleo, pero también se rellenan algunas de las simas morales del sistema y se alimenta la capacidad crítica y el compromiso moral de los ciudadanos.

Es posible que esta apreciación esté influida por mi condición de jurista, pero cuando miro  el programa de este Congreso creo que queda a salvo la imparcialidad de cualquier análisis. La transcendencia, objetivos y perspectivas desde las que se plantea esta iniciativa y el magisterio de los ponentes nos sitúan,  sin duda,  ante un reto académico que será de gran utilidad para ustedes que asisten, pero también será beneficioso para la sociedad en su conjunto, porque el conocimiento y el aprendizaje siempre es fructífero, porque –al igual que los valores- una vez impartido se proyecta, se contagia y se extiende a la sociedad en su conjunto.

Por tanto, debo y quiero transmitirles  la enhorabuena por darnos razones para la esperanza de que es posible ayudar a validar la condición humana, y agradecerles que emprendan y nos muestren el camino. Y gracias también a los directores y organizadores por tratar de  hacernos mejores y alimentarnos la confianza en nuestra universidad, porque tengo claro que ninguna otra institución nos puede proporcionar lo que no sabemos y darnos certezas para gestionar el futuro, comprender un mundo tan complejo y confuso como el actual y conducirnos por el camino del desarrollo, la educación, los valores, el progreso y la justicia.

La formación es un instrumento fundamental para que la sociedad prospere; porque muchos problemas sociales como los que aquí se plantean se arreglan con más educación y formación; porque se generan y se difunden valores desde el conocimiento; y, en definitiva, porque nos enseñan a vivir, a convivir y a tener la vista puesta en los espacios más sensibles y más frágiles de la naturaleza social.

Dice la ley que el Consello Social deberá hacer lo posible para que los miembros de la comunidad universitaria cumplan con sus responsabilidades,  con el fin de satisfacer las necesidades educativas, científicas y profesionales de la sociedad. También le indica al Consello Social que procure que la universidad satisfaga las necesidades de su entorno, contribuyendo al desarrollo social, profesional, económico, tecnológico y cultural de Galicia.

De igual modo le encomienda que promueva el conocimiento mutuo entre universidad y sociedad, favoreciendo y organizando eventos que difundan la labor de la institución académica.

Y le encarga que favorecer las actividades orientadas a completar la formación científica, cultural y humanística de los universitarios, apoyando sus manifestaciones en el seno de la universidad y asegurando su extensión al conjunto de la sociedad…

Ante esta cascada de responsabilidades, comprenderán que hoy no podía hacer otra cosa que no fuera estar aquí….

Pero no estoy solamente por lo que la ley dice, sino también por lo que no dice: porque es necesario que las universidades den respuestas y que la sociedad confíe en ellas; porque la universidad debe reforzar la responsabilidad social en las actuales circunstancias, y esa responsabilidad obliga a transformar lo permanente e inmutable en beneficio de la comunidad y de sus retos. 

Así, los  Consejos Sociales abogamos por aproximar la formación al entorno social, profesional y cultural del territorio en el que se desenvuelve cada universidad.  En esta convicción promovemos acciones  para incorporar el aprendizaje a la sociedad, y apoyamos la difusión y el desarrollo del conocimiento mediante buenas prácticas, o en algunos casos excelentes, como la que hoy nos reúne aquí.

Si la gigantesca lupa con la que suele examinar permanentemente la actividad de las universidades se orientara a su vida sensible y a sus compromisos intangibles, se vería con claridad que hay en ellas, dentro de ellas, un latido constante tan valioso como inconmensurable, y por tanto con frecuencia ignorado. Pero ese es el material más resistente del que están hechas las universidades, porque  es el que provee a la sociedad de confianza y cimientos de futuro, el que se fragua –el que fraguan ustedes- en Jornadas como esta.

Me complace, por tanto, participar en este acto y reitero mi agradecimiento a los organizadores y ponentes por su contribución a esta causa, y a la profesora Maribel del Pozo por haberme dado la oportunidad de acompañarles hoy.

Que disfruten de su estancia, y esperaremos con interés sus resultados.

Muchas Gracias.

(Vigo, setembro 2014)