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Discurso de Ernesto Pedrosa no acto de presentación do estudo de Luis Espada e Victor Manuel

09 05 2014. Categorías: Discursos, Discursos 2014

Presentación do  Estudio sobre la experiencia académica y profesional de las personas esgresadas de la Universidade de Vigo de Luis Espada e Victor Manuel

Intervención de Don Ernesto Pedrosa

Buenos días.

Siento una especial satisfacción hoy aquí, por estar presente en una mesa tan excepcional como la que tengo el honor de compartir. Y digo esto porque la personalidad de quienes me acompañan es una síntesis perfecta de por qué debemos confiar enla universidad. Porcualidades y trayectoria, mis tres acompañantes conforman un referente claro de que es posible salir del laberinto en el que tan a menudo se mete a la institución universitaria. Al generoso e indestructible y avanzado compromiso de Luis Espada, y al  firme y creativo espíritu de guía de Salustiano Mato, se suma el talante abierto, el criterio claro, la fineza máxima y el conocimiento profundo y sereno que en los asuntos universitarios posee Francisco Michavila.

Un inabarcable curriculum, desde altos cargos de gestión, conferencias en Europa y América, informes o publicaciones, hasta condecoraciones comola Orden Nacionaldel Mérito que le fue concedida por la República francesa por su contribución a la creación del Espacio Europeo de Educación Superior. Esta labor, y su papel como coordinador del Observatorio de empleabilidad y empleo de las universidades,  quizá sean por las que está hoy aquí. Pero podría estar por decenas de razones más, que les invito a conocer a través de otros soportes para no agobiarles ahora.

Con Francisco Michavila nos unen infinidad de reflexiones sobre el mundo universitario, contemplados desde la perspectiva del Consello Social. Creo que en este ámbito no hay nada que le sea ajeno. Pero hoy señalaré hoy solo dos referencias: los alumnos y la comunicación.

Al hilo del valiosísimo estudio que nos convoca hoy, creo  que no somos responsables de lo que nuestros alumnos aprenden, porque es un compromiso personal que han de adquirir, pero es bien cierto  que sí somos responsables del contexto para que aprendan.  Nuestra responsabilidad pasa porque nuestros alumnos sean capaces de responder a los “para qué” (para qué estudias, para qué haces esto, para qué te preparas, para qué vienes a la universidad,…), de forma que sus respuestas los proyecten hacia el futuro y a la asunción de su compromiso, y a la vez para que dejen de responder a “por qué”( por qué estudias, por qué haces esto, …), que lo único que favorecen es la excusa y el desinterés.

 

Hoy la educación tiene que aspirar a realizar la conexión entre lo que se sabe, o se puede llegar a saber, con lo que se hace o se va a poder hacer. Eso es lo que nos hace competentes en un determinado conocimiento y por lo tanto ser capaces de transformarnos (aprendizaje) para tener más poder de resolución ante lo que se nos presenta. Porque una cosa es saber algo y otra distinta prepararse para hacerlo. Esta  capacidad de aprender  (lo que se llama el saber) es también la competencia que más valoran las empresas. Los indicadores dicen que importa más  que los conocimientos teóricos y prácticos adquiridos a la hora de acceder al mercado laboral.

 

Para saber dónde estamos es más necesaria que nunca la transparencia, los datos precisos, las mediciones fundamentadas y las proyecciones útiles. La comunicación es por tanto exigible en todos los ámbitos, y es  el elemento más dinámico en toda la acción del Consello Social que presido. La comunicación y los alumnos, insisto.

El estudio que hoy se presenta refleja una nueva perspectiva que desde la comunicación se debe tener muy en cuenta, y es el escenario cambiante  a la hora de definir el perfil del estudiante universitario tipo. El alumno que llega hoy a la Universidad no es ya solo el chico de 18 años que ha superado la prueba de acceso. Existen universidades –y algunas de las mejores del mundo- en las que hay más alumnos de Posgrado que de Grado. O dicho con otro indicador: los alumnos que superan los 30 años son muchos más que los de 18 o 20. Y los recursos que aportan son muy importantes en el escenario de crisis que castiga al sistema universitario. Así que como presidente del Consello Social me complace muy especialmente este trabajo que hemos apoyado, porque es pionero, es un valioso test de calidad , de posibilidades y de utilidad. Y quiero felicitar al profesor Espada por su decidida y laboriosa inmersión para sacar a la luz estas piezas imprescindibles para elaborar el mapa físico de la eficiencia de nuestra Universidad.

Hay datos relevantes y lecturas transcendentes. Como presidente del Consello Social quiero fijarme en dos datos: el 80% de los egresados de la UVIgo tarda menos de un año en encontrar trabajo al terminar los estudios: Y un segundo dato: el 76% de los egresados trabaja en algo relacionado con sus estudios. Y uno más: el 14% trabajan y siguen estudiando. Estos son indicadores en los que pondremos un especial interés, para que universidad y sociedad amplíen los beneficios mutuos, los resultados y los recursos. Y quiero hacer también una simple reflexión sobre la transcendencia del estudio: cada año salen de la UVIgo un promedio de tres mil titulados, tres mil ciudadanos formados con una importante inversión de recursos públicos que necesitan saber qué se van a encontrar y adecuar su preparación a ese escenario.

Y quiero añadir –aunque no se mida en los estudios como el que hoy se presenta- que queremos que la universidad sea también una instancia libre de pensamiento, de  investigación y de difusión, impregnada de valores, comprometida y que nos enseñe a vivir en una globalización a la que viajamos más deprisa que nuestra capacidad de aportar soluciones.

Quiero destacar otro que me parece de interés: el 84% de los egresados tiene disposición a seguir manteniendo contacto o vinculación conla universidad.  Esuna energía a la espera de aprovechamiento. En este punto  recuerdo que hace  ya cuatro años que el Consello Social se planteó la conveniencia de disponer de una Oficina de egresados de la UVigo, porque entendemos que el contacto con ellos es básico. Porque los exalumnos pueden aportar una información insustituible para conocer el valor, la calidad y la utilidad de las enseñanzas que han recibido. Y porque la Universidad los puede seguir teniendo cerca y obteniendo de ellos no sólo una guía para adecuar sus planes y sus ritmos a la realidad próxima, sino también porque los exalumnos le permiten mantenerse cerca de la sociedad que la sustenta.

Estoy convencido que para la Universidad será de enorme provecho este estudio. Para la sociedad también, porque sus conclusiones ayudarán a estimular el compromiso y la confianza en la institución universitaria. Es además un ejercicio de transparencia y de medición de resultados que, si bien deben relativizarse, contribuirán a saber dónde estamos, qué se puede mejorar y cuál es la tendencia, el escenario que se encontrarán los alumnos actuales. La formación durante toda la vida es ya un hecho, y conocer su incidencia en la organización académica de la Universidad o en el desarrollo laboral de los propios egresados es también un tema digno de próximos estudios y análisis.

En este sentido, y en lo que concierne a la formación permanente, a la actualización profesional  y al reconocimiento de competencias adquiridas por el aprendizaje o por la experiencia, que debieran colocarse en una posición central y estratégica de las prioridades universitarias,  acabo con un dato: en 2020 se calcula que sólo un 15% de los puestos de trabajo en Europa serán de baja cualificación, y hoy en España el porcentaje de adultos con solo estudios obligatorios triplica esa cifra.  Por esto también debemos seguir confiando en la universidad.